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Prácticas en el Cerro del Hierro. Tratamientos selvicolas para la Prevención de incendios forestales PDF Imprimir E-mail
  
Martes, 02 de Junio de 2015 18:56

En estos días, los profesores y alumnos de segundo curso, de grado medio y de grado superior de los ciclos formativos de Gestión Forestal del IES El Carmen de Cazalla de la Sierra, en Sevilla, hemos podido visitar y conocer cómo se llevan a cabo la realización de tratamientos selvícolas para la prevención de los incendios forestales.

Para ello, gracias al proyecto de la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente “Crece con tu Árbol”, un técnico de INFOCA nos ha transmitido la necesidad de que la sociedad en general tome conciencia sobre la problemática de los incendios forestales en Andalucía y posteriormente nos han mostrado las actividades que realizan en construcción de infraestructuras preventivas, basadas en una serie de líneas que eviten la propagación del incendio o por lo menos la frenen, y sirven como base para que los equipos de extinción ataquen con mayor seguridad y eficacia al fuego en el caso de que se produjese un incendio forestal.

En primer lugar, el técnico hizo hincapié en la necesidad de cumplir la normativa sobre Prevención de Riesgos Laborales, por lo que una vez analizados los principales riesgos a los que nos exponíamos, se tomaron las necesarias medidas de prevención, que en nuestro caso fueron disponer de un EPI constituido por: calzado apropiado para andar por el monte con el fin de evitar posibles lesiones como torceduras de tobillos, gafas de seguridad para evitar lesiones oculares que pudiesen ser ocasionadas por partículas despedidas por las desbrozadoras y casco para evitar cualquier tipo de lesión en la cabeza por golpes, objetos despedidos o caída de materiales.
Posteriormente se accedió al monte para conocer in situ cómo se organizan los recursos humanos y materiales para el mantenimiento y construcción de un área de defensa. Como sabéis, estas áreas son tratamientos preventivos de defensa contra incendios forestales que consisten en preparar zonas en las que se reduce el volumen del combustible vegetal, fundamentalmente de vegetación arbustiva, de matorral, herbácea y, en ocasiones, de la arbórea, que han de tener unas dimensiones de anchura variable, entre 40 y 100 m., en las que se ha modificado la vegetación natural, pasando de una vegetación densa e inflamable a otra de menor biomasa o menos inflamable y reduciendo la carga de vegetación, podando el arbolado y rozando el matorral.

Para su ejecución pudimos comprobar que se aplican secuencialmente claras que dejen una fracción de cabida cubierta del orden de 10 a 20%, podas de 2,5 a 3 m. de altura sobre la masa resultante de la clara, desbroces selectivos por roza, y eliminación o tratamiento de los residuos forestales generados. En este caso, en las zonas donde el matorral era muy denso y de altura por encima de un metro, éste se cortaba con motodesbrozadora y posteriormente se eliminaba mediante quema, mientras que en las zonas con densidades bajas de matorral y de poca altura, su eliminación se llevaba a cabo directamente con desbrozadoras con disco de triturado con el fin de no tener que recoger los restos para su eliminación mediante quema.

En las zonas donde existía un exceso de cobertura arbórea se utiliza la motosierra para el apeo de los pies sobrantes así como también para la eliminación de los pies de matorral de mayores dimensiones. En este caso, debido a la gran cantidad de biomasa que hay que eliminar sí que resulta imprescindible la eliminación de los restos mediante quema.

El mantenimiento de estas áreas de defensa resulta bastante costoso por lo que la utilización de pastoreo es una alternativa que ha de tenerse muy en cuenta.

Por último, también pudimos ver infraestructuras preventivas en el monte a base de líneas cortafuegos: son tratamientos preventivos de defensa contra incendios forestales que consisten en realizar fajas desprovistas de vegetación que han de tener las anchuras mínimas siguientes:

Dos veces y media la altura dominante de los árboles y, al menos, quince metros, cuando se realicen en el interior de zonas arboladas.

Diez metros, cuando se realicen en zonas de vegetación arbustiva o de matorral que circundan las zonas que se pretenden defender.

Cinco metros, cuando se realicen en zonas de vegetación herbácea que circundan las zonas que se quieren defender.

Su ejecución se realiza principalmente mediante roza mecanizada. Su mantenimiento puede llevarse a cabo mediante pastoreo controlado, fitocidas o roza mecanizada.

Evidentemente, por las fechas en las que estamos, éstas aún no han sido despojadas de todo combustible.

 

 

 

 
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